Imágenes del estudio de Uniautónoma FM.
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¿Réquiem por Radio Cultural Uniautónoma?

El locutor Henry Jiménez expuso su inconformidad sobre la situación que atraviesa la emisora de esta alma mater.

Por Henry Jiménez   

Yo creo que todavía hay esperanza. 94.1 FM fue la primera emisora cultural en el Caribe colombiano, y solo por eso merece otra oportunidad, aún en medio de la crisis generalizada de la radio terrestre como industria, y de la misma Universidad en estos tiempos de inestabilidad financiera.   

Y aunque he sabido del estado de deterioro en que se encuentra casi toda su cadena de producción, desde la consola en cabina hasta el último elemento de su antena de transmisión, pasando por la alicaída torre que la sostiene, creo que es aún viable rescatarla de la debacle. Pero ello no puede ser posible con “ pañitos de agua tibia” como se ha intentado hasta ahora; debe ser valiéndose de un plan de recuperación que, en lo posible, pueda ser financiado con fondos propios (porque existe un presupuesto), y ojalá con otros recursos provenientes de la empresa privada y gremios locales a los que habría que tocar puertas en búsqueda de patrocinio.

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Sin embargo, para poder sensibilizar a esos sectores, se hace imperativo también replantear su programación, devolviéndole su esencia y el respeto por la audiencia; llevándola de nuevo a sus tiempos de Radio Cultural,  y no seguir dejándola, como ha estado durante años de desgreño administrativo, como una rueda suelta de la universidad, en manos de quienes carecen del conocimiento y de la experiencia para cumplir sus principales propósitos, como son educar, informar y entretener, esto último en alineación con el componente cultural.

Porque de eso,  poco, muy poco, es lo que ha tenido durante esos aciagos años en que dos ex rectores, de nefasto paso por la Universidad, prácticamente ignoraron que fomentar cultura en un medio de comunicación tiene sus costos, y quienes, además del despilfarro en que incurrieron, sumieron la emisora en el olvido y la postración, como si su funcionamiento técnico no requiriera un mantenimiento regular, y su programación una especial dedicación y compromiso con la audiencia.

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Al margen de lo ocurrido recientemente, en medio del limbo jurídico en que estuvo inmersa la institución, con el inicio de este nuevo periodo rectoral en poder de Jorge Enrique Senior,  y guardando el mayor respeto por el plan de recuperación que él ya traía,  considero que la emisora debe ser una prioridad y no un accesorio de la universidad. 

Antena de la Uniautónoma FM.

Y como decía, no solo en sus aspectos técnicos, sino también implementando una parrilla de programación que deje de ser una colcha de retazos, o una telaraña de espacios sin sentido y con ninguna articulación con los programas académicos de la institución. Tampoco veo como una opción saludable feriar sus espacios para tratar de conseguir recursos, porque esa práctica  conlleva  a que aterricen en ella personas informales, con poca formación profesional, o simplemente mercaderes de la radio que afectan su contenido negativamente, ocupando su valioso tiempo de programación, y de paso haciendo menos viable la posibilidad de obtener auspiciadores que puedan comprometerse con la sostenibilidad de la emisora a largo plazo.

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Desde 2013, y en los siguientes años en que la emisora estuvo a cargo de mi colega y ex compañero Víctor González Solano, con quien hicimos equipo para producir programas especiales, dándole sentido a su programación, Uniautónoma Estéreo no ha tenido regularidad “ al aire”; sus daños en equipos y en su sistema de transmisión, le han impedido tener una presencia continua en el dial, permaneciendo ausente de su frecuencia por semanas y hasta por meses; entiendo que hoy día emite con menos de un kilovatio de potencia,  y ha tenido una programación moviéndose al vaivén de caprichos personales, nada profesional, de quienes han improvisado en su dirección artística; personas sin bagaje y escaso conocimiento de la radio cultural. 

A quienes pasamos por aulas de la universidad, y que hemos dedicado muchas horas de nuestras vidas  produciendo contenido para enriquecer su programación, nos dolería mucho  que su plan de rescate se límite a lo mismo: una molienda de música sin tener un objetivo claro;  porque su programación, al margen de los segmentos que deben tener sus distintas facultades, exige estar orientada, ahora más que nunca, a recuperar la confianza de padres de familia con potencial interés en llevar a sus hijos a la universidad para que se formen en ella; los jóvenes en edad de estudios superiores,  en su mayoría, no consumen radio convencional; porque las redes sociales se han adueñado de su tiempo libre. Es  a la población adulta a la que hay enviarle un mensaje de tranquilidad y, por supuesto, también de credibilidad; y eso se logra con una radio sería, no disparando hacia todos lados sin un posicionamiento claro en ese nicho de mercado desatendido durante años por Uniautónoma FM estéreo. O acaso debería decir mejor, Radio Cultural Uniautónoma, consultando su glorioso pasado?

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Está reflexión la hago lejos de mi interés personal (no estoy viviendo ahora en Colombia), aunque inmodestamente siga pensando que el programa Viva la Noche, de las 6 de la tarde, ha sido por más de veinte años el que le ha aportado un mayor número de oyentes a la emisora, y reafirmado recientemente por los  resultados de la encuesta de medios ECAR conocidos a comienzos de este año. Porque me importa más que la emisora vuelva a ser una gran ventana académica y cultural de la Universidad Autónoma del Caribe, a través de la cual, padres de familia y la audiencia en general, puedan asomarse con orgullo y sentido de pertenencia. 

Si no se toman los correctivos ahora, mirando a su futuro inmediato, como en el caso del canal de televisión, más temprano que tarde estaremos asistiendo a su desaparición definitiva. 

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